miércoles, 27 de mayo de 2015

ahorcando estímulos





no pienso secar estas lágrimas que impertinentes
marcaron mis mejillas con surcos suicidas,
me arranco las costras con las que la soriasis
marcó cada centimetro de la catastrófica serie de sonrisas robadas,
soporto la presión de esta fragilidad custodiada en una caja de cristal
intentando que mi aliento no empañe de transpiración la superficie rallada,
y siguo con mi voz tejiendo palabras que quedan
atrapadas en redes de silencio,
mudas de toda consistencia que las realce y magnifique
en la inagotable sucesión de lamentos que cruzan de acera
sin mirar a los lados,
me miras,
y tu mirada absurda se cruza con mi absurda mirada,
cubro mi rostro con las manos tiznadas de vergüenza
que me prestó a largo plazo el sentirme opaco ante tus ojos,
¿y dices que quieres que sea persona contigo?
¿un ser racional y domesticado?
pero miras hacia otro lado cuando cegado de mi mismo
ahorco entre risas afónicas mi colección de viejos estímulos,
y te preguntas por que no reacciono a nada,
mirándome dormir en viejos colchones apulgarados
donde eyaculo en la soledad de la noche
los sentimientos ajenos que expropié durante el día,
ni ellos quieren estar conmigo y tú...
tú quieres que contigo sea persona,
y me buscas entre restos de comida,
pero yo me escondo, enloquecido, por la idea de joder tu calma,
reventar tu vida con la violencia que acompañan a todas mis arcadas,
me revuelvo dentro del agujero que he cavado
durante mis largos largos años de retiro espiritual calculando
cuanto de mí queda en ninguna parte, allí...
donde contigo quieres que sea persona.