martes, 19 de mayo de 2015

Secreción del olvido


me arranco los pensamientos a manotazos
siendo fiel a mi costumbre de martirizarme
con mi propia angustia,
no hay nada nuevo en todo esto,
nada creció de lo que sembré
en esta tierra yerma que es mi existencia,
solo tierra seca agrietada
y pasos,
pasos enloqueciéndome con su sonido;

quiero correr hasta reventar,
hasta caer rendido como un gilipollas
lo más lejos que pueda,
correr hasta que el corazón me diga...

-Capullo, ya no eres un chaval-
-Ya no impresionas a las chicas-
-Ya no  creas nada nuevo-
-Deja de hacer el imbécil-

alejarme tanto hasta darme cuenta
de que me he perdido de vista,
buscar ese cementerio de elefantes
donde van a dejarse morir los malos poetas,
los pésimos escritores,
abonar sus campos con las excretas
de este jodido bolígrafo gastado;

¿en qué coño estaba pensando cuándo
decidí volverme abstemio para ser más consciente
de toda esta mierda?
el cielo se cierra sobre mí
como la cremallera que cierra la sudadera
custodiando dentro mi cuerpo,
mi calor,
mi olor corporal,
protegiendo de mí al mundo de fuera.