sábado, 6 de junio de 2015

Inhóspito




encuentro tu mirada en cada rincón inhóspito de este planeta,
de nada me sirve esquivarla, mirar hacia el suelo avergonzado
mientras arrancas de mi pecho la sanguijuela que succiona
obscena el rechazo social que yo mismo me he autoinfligido,
finjo no sentir dolor en la herida dejada,
finjo que no me duele tu sonrisa,
que no me mata tu lengua inquieta buscando la mía
o la envidia que siento de mi propio aliento al fundirse con el tuyo
en cada beso que me das terminado en un pequeño mordisco en el labio,
intento comprender la ciencia de esta necesidad carnal
hacia el lienzo de tus tatuajes,
pero no consigo entender nada de lo que pasa por mi mente,
a tu lado el resto de la existencia se vuelve extraña,
me encuentro perdido entre la razón y el deseo,
pero tú siempre me encuentras,
por la calle, al otro lado del teléfono o entre las sábanas
que sudamos a cada momento siendo lujuria como somos;
cuando no estás me siento desnudo
y cuando llegas me desnudas con solo mirarme
haciendo aullar mi cuerpo como perro en celo queriendo marcar
el territorio de entre tus piernas,
voy a perderme de nuevo,
a ver si pronto me encuentras.