martes, 16 de junio de 2015

Más allá, yo




espero,
las ganas de llorar
no acaban de irse a la mierda,
mastico el último bocado,
la cena está insípida,
en la soledad de la cocina
mi mandíbula cruje,
detrás del silencio
todo lo no importante,
lo que no vivo,
aquello que me asquea de por vida,
más allá yo,
escrutando desde lejos
el cuerpo de alguien
que cena solo en una cocina,
ojalá su baso de agua
fuese whisky,
(olvidaría el olvido),
o arsénico
y la muerte se apiadaría de él,
de mí,
de los dos,
o puede que de ninguno.