miércoles, 15 de julio de 2015

cuchilla de afeitar




estoy tumbado en la cama,
el sol entra
por la ventana a plomo
en este verano
que me destroza las entrañas,
la brisa
enfría mi sudor,
las cortinas se mueven
con el viento en un gesto
violento de desprecio,
aquí,
en esta soledad,
solo me queda las
cuatro paredes
y una retención 
por embargo en mi cuenta corriente,
en el cuarto de al lado
sonido de pies descalzos
y banda sonora de 
dibujos animados,
el teléfono suena
y yo me dejo engullir
por el colchón
en este caldo de cultivo
lleno de "final de mes" y
"eso no que es muy caro",
mis pensamientos suicidas
me alientan,
me dicen:
-"tranquilo, tan solo te queda
el resto de tu puta vida
para seguir sufriendo"-
y pienso en cuchillas 
de afeitar,
en pastillas de colores
y en la muerte de Panero
mientras el verano
se desgrana
en días tan iguales
como los adoquines de la acera.