lunes, 13 de julio de 2015

Mañana otro día más


esquivo juguetes tirados 
por el suelo
entre la suciedad
de no haber barrido en días,
las paredes
desprenden cierto olor a cerrado,
en cada parpadeo
están más cerca
las unas de las otras,
me cuesta respirar,
puede que mi caja torácica
también mengüe;
el sofá se impregna
de toda la esencia
de mis ganas de morirme,
cierro los ojos intentando sentir
como envejezco,
pero nada,
no noto mi piel arrugarse
ni incrementar la flacidez de mi carne,
absolutamente nada,
no escucho el crujir del pelo
al alargarse
ni el crepitar de mis uñas
al crecer,
hay tan poca vida en mí...
pero la suficiente para
encender el televisor
y olvidarme de todo.