lunes, 10 de agosto de 2015

Sabor amargo


que más dá
que lo blanco de tus ojos
esté amarillento por una pancreatitis,

o que te disputes con las ratas
la próxima cena,

o que el último porro

te amargue todavía la boca,

o que sus besos

solo te sepan a saliva,

o que seas una madre

harta de enterrar hijos,

o que no puedas llorar

y sigas sintiendo dolor,

o que hasta la muerte se cambie de acera

para no cruzarse contigo,

que más dá, 

la vida sigue y tú eres tan insignificante 
que no podrás cambiar eso...

          ...a mí me sigue amargando la boca.