domingo, 6 de septiembre de 2015

muro de lamentaciones


repta la cucaracha, silenciosa,
la pared ha sido testigo
de cientos de masturbaciones
y horas de sexo,
marcada con mis uñas
en intentos de huida;
nada importa,
o por lo menos
lo da a entender
mi cuerpo desnudo
con el escroto pegado a los muslos sudados
frente a la pared,
muro de lamentaciones,
de llantos mudos
y crisis conyugales;
¿y si la cucaracha es Dios?
observándome,
desnudo, obsceno,
oliéndome los dedos
después de rascarme,
esnifando mi olor de ellos,
olor a mierda y suciedad macerada,
¿y si yo soy Dios?
observándola,
grasienta, repulsiva, asquerosa,
entonces...
¿en que lugar queda la pared,
que en silencio nos vigila?