viernes, 2 de octubre de 2015

Antes y ahora


antes había vestidos ajustados
y zapatos de tacón
esperándome de vez en cuándo,
arañazos en la espalda
al despertar,
marcas de mordiscos
y camas deshechas con sábanas sudadas;
todo era distinto,
a veces
incluso algún "hagámoslo de nuevo"
llegaba a mis oídos,
o algunas bragas
se deslizaban por los muslos
antes de quitar la falda;
"pareces más serio con la barba"
me dicen ahora,
y yo sonrío recordando
lo que era
tener mi cabeza entre algunas piernas;
¿por qué existe la crueldad 
del pasado
y esa forma despiadada de decirme
que me estoy haciendo viejo?