viernes, 9 de octubre de 2015

Cormorán orejudo


sólo queda
un cuervo marino,
meses atrás había a montones,
pero hoy
sólo queda uno,
posado en su roca
mientras se pregunta
donde quedaron sus compañeros,
retorciendo el cuello
buscando agónicamente
para solo encontrar
pescadores atareados con sus aparejos
y una masa asquerosa de agua
hasta el horizonte,
demasiado cansado
como para sobrevolar 
el mar
y volver a las costas mallorquinas,
o derrotado
como para resistirse 
cada mañana a levantarse
y dirigirse hacia
un trabajo de mierda;
pobre cuervo marino,
dentro de unos días
sólo quedará
un cuerpo podrido.
cubierto de plumas negras.