martes, 17 de noviembre de 2015

Desgastando adoquines



era puta,
no había nacido siéndolo
y si hubiera podido elegir
ahora sería otra cosa,
pero es lo que era;

no la más guapa ni joven,
y su cuerpo no estaba
en el mejor de sus momentos,
demasiadas noches despierta sin sueños,
demasiado amor vendido a granel,
desgastando adoquines con sus tacones
y su entrepierna empachada
de billetes usados y látex;

siempre fiel a la norma
de "las putas no se enamoran"
y "negar besos en la boca",
puede que con un hijo de padre anónimo
que prometió sacarla del oficio;
el autobús me aleja de su esquina
mientras espera que contraten sus servicios, 
un completo si tiene suerte, 
pero sin besos en la boca.