sábado, 12 de diciembre de 2015

Ni puta ni princesa


prefería ser puta a simple princesa,
y quitándose el sujetardor
me contaba de sus noches besando sapos
descuidando un puñado de billetes
sobre la mesita
al convertirlos en príncipes;
de vez en cuando una rana venida a más 
era quien empolvándole la nariz
convencía a sus bragas
para deslizarse hasta sus tobillos;
pobre Blancanieves de cuento barato
con un "proxeneta azul"
esperándola al final de sus historias de amor mal pagadas,
pobre puta
que no quiso ser princesa.