viernes, 25 de diciembre de 2015

Sin pensar en suicidio


no es tan sencillo
vivir con la muerte
sobre los hombros,
intentar dejarla atrás
sin conseguir que cese
de pisarme los talones,
notar su frío beso
de buenas noches cuando me duermo
y tenerla esperándome al despertar 
con la ropa preparada
para que me apresure
en tachar un día más
en esa lista
de días ya vividos;

pero ya no pienso en el suicidio

desde que la tengo a mi lado,
cada día 
ella me deja claro
que el final llegará
aunque yo no lo provoque;

es tranquilizador vivir

sin esa responsabilidad encima.