jueves, 14 de enero de 2016

Cicatrices sin besar



contarme las cicatrices
no me hace recordar
como me hice la mayoría,
pero todas siguen ahí,
secas y olvidadas
impresas en un libro 
que a nadie le interesa,
a la espera
de que alguien se digne besarlas
una a una,
de ser lamidas
igual que las viejas heridas
de un perro abandonado,
o que yo recuerde
en que momento de mi vida
me las hice todas.