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lunes, 25 de enero de 2016

Perdiendo la cuenta


cuenta con los dedos
cuantas veces celebraste la navidad
en casa de alguien que odiabas
con una falsa sonrisa en la cara;

o las veces que tu alcoholismo

te hizo temer por la posible existencia
de un pólipo en el recto,
y celebraste el resultado negativo
con un par de buenas copas;

o las veces que follándote a ti mismo

escuchando a los "Stooges"
te excitó tratar como a una puta
tu propia mano
y luego tocaste el pan sin ningún remordimiento;

y no olvides las veces

que tus borracheras se fundieron
el dinero del alquiler
o las veces que le gritaste al mundo
que ni te llamabas Ismael
ni te importaba una mierda 
la jodida ballena blanca de nadie;

¿te faltan dedos?

a lo mejor es que has sido
demasiado hijo de puta en la vida.