domingo, 31 de enero de 2016

Próxima estación la puta vida


cinco de la mañana,

el tren vacío,
un camino directo
hacia el infierno
sin desvíos
ni pensiones donde poder
descansar los huesos
de vez en cuando;

un último empujón

que se repite a diario,
un día más para que llegue
otro mañana,
otra absurda lucha
contra la existencia,
otro sacar fuerzas de flaqueza
para no vomitar por las esquinas;

no hay comprensión

no hay ayuda,
sólo miradas de pena
y comentarios en plan -pobre chico, no ha muerto esta noche,
tendrá que vivir otro día- a mis espaldas,
y un tren vacío
a las cinco de la mañana
con destino al infierno.