miércoles, 8 de junio de 2016

Veinticuatro horas entre insomnio y muerte

   
Despertó como cada mañana con la humanidad pegándole los párpados en forma de legañas y un escozor como de picadura de mosquito recordándole que todavía seguía vivito y coleando, aunque su intención a la hora de acostarse era la de no despertar a la mañana siguiente, no había encontrado todavía (y en todos los años de vida que lucía), una combinación perfecta de barbitúricos y hipnóticos que lo adentrase en los profundos valles de la muerte tras una noche de vueltas en la cama y soledades involuntarias.

   Regresaba cada mañana al abrazo de un sol que ya no le calentaba, a la pegajosa compañía de millones de células muertas que se desprendían de su piel en asquerosos impulsos de crueldad y sexo insatisfecho. Marcaba cada esquina por la que pasaba con una densa orina con la que intentaba avisar a todo macho alpha de que por allí tan sólo había un macho omega dispuesto a dejarse derrotar a la hora de arrebatar el territorio o disimular si notaba alguna mirada escrutadora.

   Y después de horas vividas en la más radical y absurda derrota de esquivar aventuras y fórmulas magistrales de conseguir la vida eterna en pequeños blisters rellenos de sueños muertos en forma de pastillas blancas. recolectaba todas sus experiencias en pequeñas líneas de mala caligrafía y senderos pedregosos (de ésos que hacen callos en la planta del pie y grietas en la suela de los zapatos) con la esperanza de alimentarse de pedazos de lamentos insípidos y letras rebozadas con miga de pan duro y fragmentos de una vida que alguien, en la más elocuente razón de supremacía y poca vergüenza agena, decidió imponérsela sin permiso previo y alevosía.

   Veinticuatro horas entre noche y noche. Veinticuatro horas entre insomnio y muerte. Veinticuatro horas entre soledades curtidas en cuero de fuego y agua. Veinticuatro horas entre piel encallecida bajo el roce de tristes sábanas. Veinticuatro horas entre el lamento de una muerte desprovista de silencios en noches de suicidadas esperanzas.