jueves, 7 de julio de 2016

De sexo y basura

y los cuerpos rozan su carne
en ese intento de sexo frustrado
mientras el calor suda 
por sus pieles
y el camión de la basura
remueve desperdicios a las dos de la madrugada;

los cuerpos yacen entre
sábanas deshechas 
en sexo sucio y cabellos caídos,
y el hedor a desperdicios
se cuela por la ventana
aferrándose a los amantes;

y en la cabina del camión
un hombre carga desperdicios
contenedor tras contenedor,
ahogando su frustración en alcohol barato
frente a un volante
mientras observa como su vida
pierde sentido en cada parada que hace;

pensando en las parejas que estarán follando
mientras él recoge la basura,
pensando en su mujer durmiendo sola en casa,
pensando en sus hijos 
que ya no le tienen respeto,
pensando en que la muerte lo espera
en cada esquina,
en cada contenedor repleto de bolsas negras,
en cada edificio con las ventanas abiertas
donde en su interior cualquier pareja
roza sus cuerpos
en el frustrante intento de sexo
barato cada noche.