jueves, 14 de julio de 2016

DIARIO DE AGONÍAS - Añoranza 4, desorden


   Me harté de buscar por todos los rincones , incluso los redondos o los difíciles de barrer. Busqué entre las líneas de tus libros favoritos, dentro de nuestra canción, desordené por completo y desesperadamente ese cajón lleno de juguetes sexuales que ya no usamos juntos, pero por ningún sitio logré encontrar mi lugar en el mundo.
   Ordeno con cautela el desorden que dejó a su paso el "¿echamos un polvo, follamos o prefieres que hagamos el amor?" de cuando nuestras vidas chocaron sin previo aviso, pero siempre olvido que no es buena idea barrer descalzo los cristales rotos que dejó tu última tormenta, ésa que se llevó tu voz de nunca haber roto nunca un plato y dejó sólo la de pedirme que te escriba poemas de amor en kleenex usados con resto de esperma, mal recuerdo para tener una mano en tu lado vacío de la cama y la otra en la entrepierna (¿cuántos poemas cogen en una caja de pañuelos?).
  Una nota de suicidio con sabor a fresa, un "diría que no eres tú... pero mentiría"; un ojalá te mueras para no morirme contigo y decirle a todo el mundo que te ha dolido a ti más que a mí cruzar esa puerta y no llorar al echar la llave; un cajón lleno de la ropa interior que olvidaste a propósito para asegurarte que muero antes de olvidarte o tener el coño más despejado a la hora de encontrar otra polla que intente escribirte mis versos en el interior de tu vagina.
  Nunca se me dio bien montar puzzles ni hay en el mundo celo suficiente para volver a enganchar todas mis cabezas cortadas de las fotos que se rompieron en tu huida, pero sigo teniendo el reflejo de intentar agarrarte de la mano cuando voy por la calle, eres el miembro fantasma que no deja de picar, y ya no me quedan uñas de tanto rascarte ni palma de la mano que no me huela a semen.
   No he vuelto a encender la radio, me da miedo que suene esa canción que decidiste como nuestra y darme cuenta que todavía la utilizo de melodía en el móvil con tu número agendado en "favoritos" y la esperanza de que suene, toda precaución es poca para prevenir las ganas de ti sin estar contigo. Ya he cerrado la caja con las pocas pertenencias que dejaste y esos regalos que me pediste que te devolviera, ya la he dejado en la puerta de tu madre y he picado al timbre como aquella vez que de adolescente tus amigos te llevaron borracha a casa, ya es el momento de olvidarte sin hacerlo, retro-alimentando la cuarta añoranza.