lunes, 18 de julio de 2016

DIARIO DE AGONÍAS - Insomnio 8, mentiras de político



   El despertador del móvil me llega después de horas de insomnio anticipadas, la noche me despertó susurrándome al oído para acabar gritándome a voces, y dar vueltas y más vueltas en la cama no ayuda mucho a conciliar el sueño, pero sí a qué te comas la cabeza a grandes bocados para levantarte con ardor de estómago y pocas ganas de desayuno. 
  
   Escribo libros mentales en la oscuridad de la noche utilizando de papel el trozo de techo donde clavo la mirada, que aunque no pueda verlo, se que está ahí arriba soportando los pasos de mi vecino y la humedad que desprenden todos mis pensamientos que se pegan a él creando una capa mohosa mientras se descomponen esperando la utilidad que nunca tendrán.

   El móvil vuelve avisarme de que la vida viene pidiendo paso a empujones. Con una ensalada luminiscente de fotografía de fondo, iconos de aplicaciones y notificaciones de twitter, ilumina la habitación lo suficiente como para poder ver que ha pasado otra noche mientras espero que se llene tu lado de la cama, que éso de que "aunque no esté aquí, yo estoy contigo" empieza a sonarme a mentira de político y la única verdad es que hoy, como otras noches, he terminado sintiéndome solo.

  Pienso en levantarme y ponerme en marcha, pero mientras no habrá la persiana mi noche seguirá existiendo (como si no hubiese tenido bastante). Quizás nadie note mi ausencia si no salgo hoy de casa, puedo probar a enrollarme en las sábanas creando una crisálida para ver si evoluciono como un Pokemon, pero el móvil suena de nuevo y no hay un "un ratito más,  mamá" que lo convezca.

  Enfundo los pies en el calzado después de vestirme, no antes de haberme puesto encima cachitos de piel para parecer un ciudadano decente y ejemplar en esta ciudad  "desejemplarizada" (la señal de que no hay vuelta atrás para afrontar el día), meto los pies descalzos en mis viejas Converse que también me piden a gritos que las tire a la basura y me compre unas nuevas (parece que hoy todo va a pedirme algo), y en parte las entiendo, a nadie le gusta ser pisado y arrastrado por la vida, y pasear sin tus pies tropezándose con ellas les dejó de parecer divertido hace mucho tiempo.

   Ha terminado la noche de dormir esperando a hacerlo contigo, ha terminado la noche de piernas inquietas buscando el roce de las tuyas, ha terminado la noche de coleccionar orfidales debajo de la lengua, ha terminado el octavo de los insomnios que padezco sin tu presencia.