viernes, 15 de julio de 2016

DIARIO DE AGONÍAS - Relidad 5, el silencio



   Estás ahí,  donde todos te sacan una sonrisa al hacerte olvidar las tristezas que te arranco con sólo mirarte, los silencios molestos que dejan los ángeles a su paso (debe de haber multitud de ellos alrededor nuestro), los pitidos en los oídos por no mencionarnos o llamarnos demasiado cuando no estamos.
   Estás ahí,  coqueta, mientras yo finjo que ya no me haces falta y tú demuestras indiferencia sobre-actuando, contando los pétalos arrancados para no quererme dejando en remojo el tallo deshojado, pues nunca te atreves a cerrar todas las puertas y te sientes mal al maltratar flores. Le dices a todo el mundo que te ruge el estómago de hambre cuando a tu vagina le entra la morriña y me echa de menos, pero yo no soy capaz de excusarme por intentar escurrir tu ropa interior para sacar de ella una gota que usar de perfume, escribir con el dedo en el espejo del baño para que al salir de la ducha puedas leer "quiero que me comas la polla", por que poner te quiero ya está demasiado visto y la sinceridad es la base de toda buena relación.
   Estás ahí,  pensando en el día que intentando matar moscas a cañonazos me diste a mí en todo el pecho (aún intentas quitar las salpicaduras de sangre de las paredes cuando te apetece morderte las uñas después de la manicura y convencer al juez de que no fue premeditado), y todavía te preguntas si te equivocaste de respuesta cuando te dije eso de "¿en tu casa o en mi hipoteca?" y los besos fueron como el arsénico, por compasión y escondiendo el cadáver. 
   Estás ahí, con cara de poker y muchos amigos, sujetando la sartén por el mango, aferrándote a ella  no vaya a ser que en el próximo polvo quiera ser yo la voz cantante destrozando estereotipos o tu visión de diosa... "¿llevas un dildo en el bolsillo o es que te has puesto contenta de verme?". 
   Chorrea por las paredes, en silencio, de arriba a abajo dejando surcos como las lágrimas que llenaron de agua salada el caudal del río matando a los peces. No estás aquí, no duermo, pero sueño contigo, eres... la realidad 5.